Experimento 10 · Cap. 1 · §1.1 · En el Principio fue el Verbo

El Monocordio

La cuerda que se dejó contar

Arrastra el puente o muévelo con las flechas. Activa el sonido y pulsa la cuerda entera, cada parte o dos a la vez. Para oír la cuerda entera, el puente se aparta; para oírla junto a una parte, el monocordio lleva una segunda cuerda idéntica al aire.

¿Qué estás viendo?

El oído que aprendió a contar.

Una cuerda tensa sobre una caja de resonancia, dos puentes fijos en los extremos y un tercero que se mueve. Eso es todo el instrumento. El libro lo llama «el primer laboratorio de acústica» en la Voz del Tejido de Pitágoras, en el Cap. 1 · §1.1, y aquí lo tienes en las manos.

La regla de abajo tiene doce divisiones. Lleva el puente a la 6 y la parte A mide la mitad de la cuerda: suena una octava arriba, al doble de frecuencia. Llévalo a la 8 y la parte A mide dos tercios: suena una quinta. A la 9, tres cuartos: una cuarta. Los números 6, 8, 9 y 12 guardan entre sí las tres proporciones, y por eso la tradición los llamó números pitagóricos.

Fíjate en algo que el diagrama del libro no alcanza a mostrar: la parte B también suena, y también guarda razones con la cuerda entera y con la parte A. Con el puente en la 8, A y B forman una octava entre sí. Con el puente en la 6, son la misma nota. Mueve el puente despacio y mira cómo la lectura nombra cada coincidencia y se queda muda entre una y otra: entre las razones simples hay un continuo de razones que el oído no reconoce como consonancia.

Lo que el monocordio enseñó es que la consonancia, aquello que el oído percibe como un acorde limpio, corresponde a proporciones de números enteros pequeños. Por qué esas proporciones suenan limpias lo explicó Helmholtz en 1863: sus armónicos coinciden y casi no se rozan. Puedes oír esos armónicos en la estación Frecuencias. Cuánto nos gusta cada intervalo depende además de la cultura musical de quien escucha.

La física, en una línea · Cap. 2 · §2.1–§2.2

La ley de la cuerda.

f = (1 / 2L) · √(T / μ)
  • ffrecuencia de la cuerda, en hercios
  • Llargo de la parte que vibra
  • Ttensión de la cuerda
  • μmasa por unidad de largo

Pitágoras midió largos; dos mil años después, Galileo (Cap. 2 · §2.1) mostró que lo que cambia con el largo es la frecuencia, y que la tensión también cuenta: con el cuádruple de tensión, la misma cuerda sube una octava. La fórmula completa la publicó Mersenne en 1636 (Cap. 2 · §2.2). La cuerda del simulador mide 1 m y pesa 1 g por metro; con 194 N de tensión, la cuerda entera suena en 220 Hz. Mueve la tensión: todas las notas suben o bajan juntas, pero las razones no cambian. La consonancia vive en la proporción.

Dentro de la cuerda · Cap. 2 · §2.3

Dos ondas que se cruzan.

En 1747, D'Alembert escribió la ecuación de la cuerda vibrante y la resolvió con una idea sencilla: cualquier deformación se parte en dos ondas que viajan en sentidos opuestos. Con los extremos fijos, cada una rebota invertida y vuelve, y la forma que ves en cada instante es su suma. El panel «Dentro de la cuerda», al final del simulador, te lo muestra en cámara lenta: suelta la cuerda, haz una pausa y mueve el instante a mano. Es la historia que cuenta la ecuación de onda en el Cap. 2 · §2.3.

Pocos años después, Daniel Bernoulli propuso otra lectura: la cuerda es una suma de armónicos, cada uno a un múltiplo entero de la frecuencia fundamental, y Euler y D'Alembert la discutieron durante años. Sube los armónicos sumados y verás que las dos lecturas describen la misma cuerda: con pocos armónicos, la esquina del pulso se redondea; con veinte, la curva punteada casi no se separa de la cuerda.

Y hay una consecuencia que se oye: el punto donde pulsas decide qué armónicos suenan. Pulsa en el centro y desaparecen los pares; pulsa a un tercio y faltan el 3, el 6, el 9 y el 12, porque tienen un nodo justo ahí. Con el sonido activo, «Soltar la cuerda» te deja oír el cambio de timbre. Es la cuerda ideal de los libros, sin rigidez ni rozamiento: en una cuerda real, los armónicos altos se apagan antes y quedan un poco más agudos de lo que dice la cuenta.

Tres razones, tres consonancias

Dónde poner el puente.

  • Octava

    Puente en 6 de 12: la mitad de la cuerda suena al doble de frecuencia. El oído oye «la misma nota» más aguda.

    12 : 6 · 1200 cents
  • Quinta

    Puente en 8 de 12: dos tercios de la cuerda. Apilada doce veces, abre la grieta de la coma.

    12 : 8 · 701,96 cents
  • Cuarta

    Puente en 9 de 12: tres cuartos de la cuerda. Quinta y cuarta juntas suman la octava.

    12 : 9 · 498,04 cents

Tradición y física

Qué es leyenda y qué se puede medir.

Tradición. Que Pitágoras descubriera las razones al oír martillos en una herrería lo cuenta Nicómaco unos siete siglos después, y la física lo desmiente: el tono de un martillo no depende de su peso. La atribución del monocordio a Pitágoras en persona también es tradición; lo seguro es que la escuela pitagórica trabajó con estas proporciones. La «música de las esferas», la idea de que los planetas suenan según sus distancias, es tradición y no física: ninguna órbita emite un tono y en el vacío no hay aire que lo lleve. Kepler buscó en 1619 razones musicales entre las velocidades de los planetas; no encontró una música, pero en el camino dio con su tercera ley.

Física. Que la frecuencia de una cuerda es inversa a su largo, que la octava es 2:1, la quinta 3:2 y la cuarta 4:3, y que doce quintas puras no cierran siete octavas: todo eso lo puedes comprobar aquí, con el oído y con la lectura.

La consonancia tiene número.

Cinco gestos para leer el experimento

Lo que la cuerda dice.

  1. 01

    Pulsa «Quinta · 3:2»: oyes la cuerda entera, luego la parte A y luego las dos a la vez. Repite con la octava y la cuarta.

  2. 02

    Deja el puente en 8 y pulsa «A y B a la vez»: las dos partes forman una octava entre sí.

  3. 03

    Mueve la tensión: todas las notas suben o bajan juntas, pero las razones no cambian. La consonancia vive en la proporción.

  4. 04

    Suma quintas hasta doce y pulsa «Oír la coma»: el batido lento es la grieta de la afinación pitagórica.

  5. 05

    En «Dentro de la cuerda», pulsa en 6 y luego en 4: en el centro faltan los armónicos pares; a un tercio, los múltiplos de 3. Activa el sonido y oye el cambio de timbre.

Lecturas y fuentes

Para seguir la cuerda.

  • Nicómaco de Gerasa (c. 100 d. C.) · Enchiridion Harmonices Levin, F. R. (1994). The Manual of Harmonics of Nicomachus the Pythagorean. Phanes Press El relato más antiguo conservado de Pitágoras y las razones de la consonancia, incluida la herrería.
  • Boecio (c. 510 d. C.) · De institutione musica, libro I Bower, C. M. (1989). Fundamentals of Music. Yale University Press Por esta obra llegó a la Edad Media la teoría pitagórica de las proporciones musicales.
  • Mersenne, M. (1636) · Harmonie universelle París Primera publicación de la ley de la cuerda vibrante, dos años antes de los Discorsi de Galileo.
  • Helmholtz, H. von (1863) · Die Lehre von den Tonempfindungen Traducción inglesa: On the Sensations of Tone (1875) Explica la consonancia de las razones simples por la coincidencia de sus armónicos.

Del número a la forma

La misma cuerda, otro instrumento.

El §1.1 cierra la Voz de Pitágoras con Chladni: arena sobre una placa que vibra, y cada frecuencia deja su figura. Es el paso de la cuerda, que vibra en una dimensión, a la placa, que vibra en dos.

De la cuerda a la placa: Cimática

Otras puertas

El experimento es la pregunta.

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